Así en el cielo como en la tierra

Ayer me pasé el día entero entre aviones y aeropuertos, esperando mucho. No sé muy bien por qué, me acordé de que hace casi cuatro años Sofía me pidió (no recuerdo tampoco bien para qué) que le escribiera algo sobre los aeropuertos. Al llegar a Nueva York, antes de dormir decidí buscar el email que le mandé:

“Los aeropuertos no pertenecen a ese mundo que llamamos real. Los aeropuertos son un lugar mágico, una ilusión, porque no existen. No son de aquí ni de allá. Al país de Nunca Jamás se llega cogiendo la segunda estrella a la derecha saliendo desde Londres, pero no es Londres. A un aeropuerto se llega por una autopista que sale de alguna ciudad, pero no es esa ciudad. Los aeropuertos no existen porque, en el mundo real, sólo existe lo que se puede tocar aquí y ahora, y un aeropuerto puede llegar a ser “ahora”, pero nunca podrá ser “aquí”. Un aeropuerto es una mezcla entre un “aquí” e infinitos “allís”, un puente, una ventana, una cuerda para escalar un árbol (y comer del fruto prohibido), una habichuela mágica para subir al cielo…

La RAE dice:
aeropuerto.

(De aero- y puerto).

 

1. m. Terreno llano provisto de un conjunto de pistas, instalaciones y servicios destinados al tráfico regular de aviones.

Yo digo:

aeropuerto.

(De aero- y puerta).

 

1. m. (de mágico) Lugar de paso. Y de Espera.

 

Siempre se espera en un aeropuerto. Se espera para facturar, se espera el embarque, se espera el despegue, se espera llegar pronto. Se espera ser feliz. En otros idiomas, como el inglés, se diferencia entre wait (esperar de espera) y hope (esperar de esperanza). Yo no sé cómo lo hacen los ingleses, pero yo soy incapaz de wait sin hope, y cada vez que hope tengo que wait. En un aeropuerto esperamos de las dos maneras, pero es mucho más importante  el hope, porque de alguna forma, cuando vuelvas al lugar donde empezaste a volar, ya no serás el mismo. Sólo se coge un avión por dos motivos, o para un asunto importante, o para ir a un lugar al que queremos ir.  ¿Cuántos sueños viajan con nuestro equipaje? ¿Hay límite de peso para las esperanzas? ¿Y para los miedos? ¿Podemos llevarlos todos en el equipaje de mano o tenemos que facturarlos? Espero que sea bonito, espero encontrar gente buena, espero que no llueva mucho, espero llorar de la risa, espero que le guste mi regalo, espero media hora más y me voy a embarcar, espero que vaya a buscarme, espero que se mejore, espero no perder las maletas, espera un momento que voy a ir al baño, espero poder entenderme, espero días de color naranja…

Y todos wait hoping un millón de sueños, contando los segundos y las esperanzas que quedan para que abran la puerta de embarque de nuestro vuelo para empezar el ascenso hacia nuestra vida en el viaje.

Siempre hay que aterrizar, pero venimos del cielo.”

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