tu párvula boca

ficciones, realidades y otros sueños…

Etiqueta: pin up

Miss Von Teese, 12 points

Había una vez una niña que soñó con bailar desnuda. Dejó las clases de ballet para empezar a trabajar en una tienda de lencería y al llegar a casa leía a escondidas las antiguas revistas Playboy de su padre. No es extraño que de este modo comenzara a soñar con un mundo de lencería y corsés, que pronto empezó a coleccionar.

Cuando muy joven empezó a bailar en locales de streap tease, tenía claro que no quería ser una más. Tiñó su melena rubia de negro para parecerse a Betty Page, y escogía cuidadosamente la ropa que iba a quitarse buscando siempre una estética Pin Up. Y es que Dita Von Teese (aunque aún no se llamara así), hacía streap tease de autor.

A principios de los 90 Dita aparecería ya con el nombre que todos la conocemos en aquella revista que años antes leía a escondidas, Playboy. El nombre de Dita se lo puso por la actriz polaca Dita Parlo, y el apellido Von Tesse lo seleccionó buscando en una guía telefónica. Aunque el azar tuvo sería el encargado de decir la última palabra. Ella eligió Von Tresse, pero un error de impresión la bautizaría para siempre como Dita Von Teese.

De aquí en adelante todos sabemos. Dita en las pasarelas, Dita con Marilyn Manson, Dita posando para Wonder Bra, Dita desnudándose en una copa de Martini… Y ahora lo nuevo. Dita irá a eurovisión. ¿A cantar? Claro que no, a bailar con la sensualidad que sólo ella sabe hacerlo. La Pin Up acompañará a Alex Christensen y Oscar Loya, los representantes de Alemania, para convertirse en la protagonista de su canción Miss Kiss Kiss Bang.

¿Que a Dita no le pega esta ordinariez? Muy probablemente no, pero al menos tendremos la oportunidad de disfrutar de un poco de burlesque por muy refrito que venga con otras actuaciones de “lo mejor de la música europea”. No os preocupéis que, si no queréis ver el festival, seguro que los telediarios hacen su función de zapping. Entre crisis o gripes porcinas siempre habrá hueco para hablar de una mujer como Dita.

Anuncios

La Tempestad sobre tacones

Suena una música de otro tiempo, de otro siglo ya, y sobre el escenario una mujer sacude sus rizos rojos, contonea la cintura, menea sus pechos, se quita poco a poco la ropa. Estamos en Las Vegas. La mujer es Tempest Storm. Tiene más de ochenta años.

La pelirroja nació siendo Annie Blanche Banks. Como casi todo mito sexual, no vivió una infancia de tiovivos y algodón de azúcar. Con veinte años ya llevaba seis fuera de su casa y había alegrado la vuelta de la Guerra a dos soldados que ya formaban parte de su fracasado historial matrimonial. Detrás de otro hombre, como toda fatal, llegó a Hollywood donde se encontró sola y abandonada. ¿Qué soñó en ese momento Annie? Soñó ser la Cenicienta, y convertirse en una estrella del cine, pero sus curvas tan explícitas la alejaban de las mujeres elegantes y sofisticadas del cine negro de los años 40. Comenzó siendo corista, pero su espectacular físico y su magnetismo hicieron que la luz del foco se desplazara para alumbrarla en el escenario. El patito feo de la gran pantalla habría de convertirse en el cisne del burlesque. Pin up, talla de sujetador 105 copa DD, movimientos sensuales y una melena roja con la que jugar sobre el escenario. En 1957 Annie pasó a ser, para siempre, Tempest Storm.

La Tempestad se hizo a sí misma, pero el cine que antes le había dado la espalda, le dio una nueva oportunidad para inmortalizarla. Primero fue Russ Meyer, uno de los directores más importantes de la sexploitation, quien contó con su nada discreto físico para el voluptuoso elenco de French Peep Show. Pero si una imagen viene a la cabeza pensando en la mujer de los pechos de 50.000 dólares, es la de sus sensuales bailes en Teaserama, esa joya bizarra del vintage, esa película de culto que la gente de “culto” a la “moral” hubiera quemado en la época.

Pero la Pin Up decidió no retirarse jamás, no dejarnos con su bella y sensual imagen de joven despampanante.. En 1995 anunció su retirada oficial, pero no oficiosa. De vez en cuando, y cada vez con menos frecuencia, Tempest Storm elige con cuidado la ropa que se va a quitar sobre el escenario, normalmente en Las Vegas. ¿Dónde si no? Parece que la Tormenta ha decidido morir quitándose las medias.

Los que no son sus seguidores, los que no van a verla con la nostalgia de un tiempo en que el ritual de desnudarse contaba más que el propio desnudo, los que no saben a quién están viendo y esperan la inmediatez que ofrece cualquier video porno de internet, encuentran que su espectáculo es lento. No se dan cuenta de que no es solo la edad, el burlesque es así. Puede que algunos hasta se rían de ella, ¿pero qué más da? Hay que ser lo que se ha soñado ser, aunque te tomen por loco.