Me gusta cuando callas (porque estás como ausente)

por tuparvulaboca

Ir al cine tiene algo de meterse en la caverna de Platón. Desde la oscuridad, unas imágenes de otro mundo se proyectan en una pantalla, y conociendo ese mundo imaginado puedes experimentarlo, vivirlo de algún modo. La fuerza del cine hace que mientras estás viendo la película tomes por “real” el mundo que estás viendo, no importa lo diferente que sea del mundo en el que vives.

A mí, que la imagen cinematográfica me produce especial fascinación, me encantan las imágenes de cine mudo, en tanto que son más cinematográficas que reales. La calidad que ofrece una película actual te permite olvidarte casi por completo de que estás viendo una película, pero la textura del mudo te recuerda constantemente el medio que te está narrando la historia. Me gusta el parpadeo de la imagen muda, me gusta los cambios de velocidad, las manchas en el película, los bordes quemados o subexpuestos… Me gusta saber que lo que estoy viendo no es la vida real (aunque a veces intentemos que sea así), sino una obra de arte.

De repente, me doy cuenta de que tengo una cámara de cine bastante antigua, no tanto como el cine mudo, pero sí lo bastante para que con cierta película y ciertos toques la imagen quede bastante hecha polvo, bastante perjudicada, bastante muda.

Con Rapunzel, que no es más que un ejercicio de clase, no pretendo imitar al cine mudo (no sin tener el tiempo suficiente de prepararlo), pero sí homenajearlo, recordar que, si nunca volverá, tampoco se irá nunca y ahí está para recordarnos cómo empezó todo. Espero que os guste.

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